miércoles, 1 de diciembre de 2010

LULA Y ROCA. POR ROLANDO HANGLIN. LA NACION.COM


Rolando Hanglin
Pensamientos incorrectos
Lula y Roca

Martes 30 de noviembre de 2010

El presidente del Brasil, don Luis Ignacio da Silva, conocido como Lula, está a punto de dejar el poder. Se aleja de la política después de mucho bregar, con una opinión favorable del 80 por ciento. Ha realizado una gestión brillante. Sacó a 30 millones de compatriotas de la pobreza y los instaló en la clase media. Colocó a Brasil como octava potencia económica, desplazando a España, Se consolidó como pivote del bloque del futuro, denominado BRIC: Brasil, Rusia, India, China. Su nación es referente de América Latina. Aspira a una butaca en el Consejo de Seguridad de la ONU. Será anfitriona de los próximos Juegos Olímpicos y el Mundial de Fútbol.
Hombre de izquierda en un partido de izquierda, ex-obrero metalúrgico, Lula ha motivado la siguiente exclamación del presidente Barack Obama: " ¡Oh, I love that guy! ". (Oh, me encanta ese tipo). Curiosamente, en este ciclo, Brasil no se destacó por sus dos especialidades corrientes: ni el fútbol ni el carnaval. El mundo no aplaude
al Brasil de la pelota y la pandereta, sino a una nación potente, ambiciosa y seria.
En estas condiciones, Lula -que sin dudas tiene instinto de político- ha de sentir una voz interior, que le dice: "Quedate tranquilo, sin movimientos bruscos. Sólo se trata de hacer la plancha hasta el final de tu mandato. Tu obra ha concluido y vas camino del bronce. El país tiene grandes problemas pendientes. Es una nación gigantesca con problemas aún más gigantescos. No te metas en líos. Dejá que los resuelva Dilma Rouseff, si puede".
Por algún motivo, Lula ha ignorado sus instintos de político. Siguiendo los pasos de un Planeamiento Nacional (no pertenece a ningún partido, sino al Estado y pueblo brasileño) ha iniciado nada menos que una guerra interior. Con tanques blindados de la Marina, vehículos militares, asistencia de tropas especiales y una policía armada hasta los dientes. Se trata de las unidades de pacificación de las favelas. Estas fuerzas siguen el proverbio latino: "Si vis pacem, para bellum" . Si quieres la paz, prepara la guerra. Para lograr que los favelados vivan en paz su condición de obreros, changarines, mucamas, prostitutas, choferes, las unidades pacificadoras de Brasil entran a sangre y fuego en las villas. Barren a los narcotraficantes armados que, a las órdenes del Comando Vermelho, el Terceiro Comando Puro y el Amigos dos Amigos, se habían convertido en el verdadero poder oficial dentro de las cárceles y las favelas, sobre todo en Río y San Pablo. Medio país.
Lula decidió gobernar el país entero, sin territorios usurpados, y se puso al frente de una nación democrática, pero no blanda. Ya hay 50 muertos.
Muchos afirman que, en esta guerra interior, mueren inocentes. Las balas perdidas, la falta de uniforme, los tiroteos en la calle, la huida desordenada de los narcos que, furiosos, incendian autos y casas, matan civiles, invaden nuevas barriadas. ¡Claro que mueren inocentes! Pero muchos más mueren cuando se permite que los delincuentes hagan lo que les da la gana.
Lula puso el cuerpo, y puso la cara, en lugar de patear la pelota afuera. Tal vez logre solucionar el gran problema de inseguridad que padece Brasil, antes de que se convierta en el drama que, a su tiempo, sufrió Colombia, y hoy padece México. Una guerrilla degenerada que se ha asociado con el poderoso narcotráfico para constituir, entre los dos, una industria armada, que no trepida en cometer los crímenes más horribles. En el final de la fiesta, ya se olvidan hasta los pretextos ideológicos. "Esto es un negocio y te toca colaborar o morir. La decisión es...¡Ahora!".
Lula abandonó la estrategia defensiva que consistía, básicamente, en apostar gendarmes y Policía Militar en los barrios de Leblon, Ipanema, Tijuca y la isla de Guarujá. En fin, donde quiera que fueran los turistas y la gente bien. Lula (con todo el Brasil) decidió atacar a los delincuentes en sus guaridas. Ir a buscarlos, sacarlos de su madriguera con familia y todo. Hacerles sentir, también a ellos, el fuego de la bala y la tenaza del miedo. Lo está intentando. Es muy duro.
Hace más de un siglo, un gobernante argentino hizo lo mismo. El presidente Nicolás Avellaneda se encontraba con un país partido en dos. La República sólo tenía "imperium" (dominio efectivo) sobre un territorio que terminaba en las orillas del Río Salado. Al sur de Córdoba, San Luis, Mendoza, Buenos Aires y La Pampa, se dibujaba la terrorífica frontera y comenzaba el "territorio indio", abarcando la mitad del país. Los pueblos como Salto, Rojas, Arrecifes, Bahía Blanca, Río Cuarto, eran saqueados, los hombres degollados, las mujeres secuestradas, los niños raptados y las haciendas arriadas hacia la Cordillera por el Camino de los Chilenos, una gran rastrillada que conducía desde Buenos Aires hasta los Andes. Por allí se iban miles de cabezas de ganado, que luego serían vendidas, muy baratas, en Chile.
El proceso comenzó alrededor de 1780 y se intensificó a partir de 1810: populosas indiadas de Chile abandonaron su patria, expulsadas por la guerra de la Independencia, en la cual habían elegido el bando realista. Invadieron, pues, los valles cordilleranos y la Pampa, donde encontraron buen clima, campo abierto, vacunos y yeguarizos sin dueño para alimentarse, y fueron ocupando nuevos territorios en las provincias argentinas.
La invasión de Juan Calfucurá (guerrero chileno que, en 1833, pasa a degüello a todos los jefes vorogas de Salinas Grandes, empezando por los caciques mayores Rondeau y Alón; allí se declara enviado de Dios, descabeza y somete a una etnia argentina de procedencia araucana) inicia una nueva etapa, conocida por los historiadores como la Araucanización de la Pampa. El idioma araucano, o mapu-dungun, reemplaza a las lenguas tehuelches y, desde entonces, todos nuestros patronímicos están en mapuche: desde Lihuel-Calel hasta Cutral -Có, desde Choele- Choel hasta Chapadmalal. Se forman confederaciones indígenas lideradas por el "cona" (guerrero araucano) de una resuelta mentalidad militar.
Llega la época de los pactos. Los gobiernos de Buenos Aires, Paraná, Córdoba y Mendoza procuran "ajustar las paces" con los caciques, para evitar malones. Estos pactos están escritos, firmados y archivados en numerosas bibliotecas. Por lo general, se confiere al cacique el grado de coronel, con sueldo y uniforme. A sus caciquillos o capitanejos se les otorga grado y sueldo de sargento mayor. A los guerreros principales, sueldo de soldado. A la tribu entera, una ración anual de 500 vacas, 500 yeguarizos, tabaco, aceite, yerba, azúcar, ginebra, abalorios y mantas. Todo será distribuido por el jefe, oportunamente. Algo que se parece mucho a un soborno de apaciguamiento. El mensaje es: "No invadan, no roben, no maten: aquí está el botín por adelantado". El sistema recuerda, en cierto modo, a los actuales Planes Trabajar: cobrar para no trabajar. En aquella época, no dejaba de ser un buen negocio, si entendemos que el supuesto "trabajo" consistía en cometer delitos.
Estos pactos no bastan para evitar los malones, pues una vez producidas las invasiones con su secuela de degüellos, secuestro de cautivas, hacienda robada y casas incendiadas, los caciques aseguran que "los de la maloca han sido unos indios pícaros, pero no indios míos, sino de Sayhueque... o de Yanquetruz". Por su parte, los blancos también violan, minuciosamente, estos tratados, porque su apetito de territorios es insaciable.
Aquí se presentaba, pues, el problema de la soberanía sobre la tierra, entre la Argentina, por un lado, y la Confederación Indígena, al mando de Calfucurá, por el otro. Los indios ocupaban -a su manera- provincias enteras. En efecto, una vez que habían agotado la fauna de un lugar, léase baguales, vizcachas, peludos, avestruces, guanacos, venados, patos y liebres, o se producía una sequía larga, levantaban el toldo y se marchaban a pagos más favorables. Esto se repetía una y otra vez. Los pampas de aquel entonces no sembraban, no cosechaban, no se radicaban. No construían casas. Toda la tierra era su coto de caza y feudo a defender.
La Pampa - Patagonia se militariza, entonces, ocupada por una fusión de pueblos y razas. Los araucanos de Chile dejan atrás la "ruca" de piedra y adoptan el toldo de cuero, más adecuado para un pueblo nómade, de hábitos guerreros. Capturan el caballo que habían dejado los españoles, vagando en grandes tropillas por el campo, y ya no andan a pata: se convierten en habilísimos jinetes, luego inigualables lanceros de guerra. Arrean miles de vacunos, que no comen sino comercian, pues su alimento básico es la carne de yegua, de sabor semejante al guanaco ancestral. Muchos blancos exilados por las guerras civiles, tehuelches dispersos, mestizos de la pre-cordillera y los llanos, se integran a estos ejércitos. Que, en ocasiones, se parecen más bien a partidas de salteadores. El nuevo Napoleón de las Pampas se llama Juan Calfucurá, y ostenta en su sello el grado de general, con sede en Salinas Grandes. (Dicho sello oficial se conserva en el archivo de Pedro de Angelis).
El presidente Avellaneda se encontraba, pues, ante el germen de un nuevo estado no-argentino y no-chileno, que carecía de actividad productiva. Su trabajo era la guerra de pillaje, conocida como malón. Siempre alternada con el secuestro extorsivo: las mujeres blancas en edad sexual eran raptadas y usadas como hembras o moneda de cambio, mientras que las viejas eran lanceadas junto a los hombres, los viejos y los remisos. La palabra "lancear" suena elegante, pero consiste en lo siguiente: atravesar con una caña, rematada en punta de hierro, desde el caballo o echando pata al suelo, a un ser indefenso, que era ensartado una y otra vez hasta morir. Los maloqueros no tenían ningún interés en perpetuar su raza, su cultura o su modo de vida, puesto que ansiaban reproducirse con mujeres cristianas. Frecuentemente, incorporaban a sus familias hijos blancos, robados de las casas, que eran señalados con orgullo, Por otra parte, al adoptar la vaca como moneda comercial, el caballo como medio de transporte o alimento autoportante, y el acero de sus chuzas en la punta de las tacuaras, los indios asimilaron lo más útil de la tecnología europea. Fueron un fenómeno mestizo y criollo. No aborigen.
Todo esto no es un argumento moral, que no tendría lugar en el terreno histórico: los españoles buscaban en América el oro y la plata, no la gloria de Dios. Los argentinos conquistaron en la Pampa - Patagonia su espacio vital para sobrevivir como nación democrática y enriquecerse como república, a la europea. No pudieron, o no supieron, hacer otra cosa que matar o morir. Por otra parte, es lo que han hecho todas las culturas, desde los hebreos hasta los incas. El Ejército Argentino consumó, en el Desierto, las mismas atrocidades que reprochaba a los caciques, y utilizó, como cualquier otro ejército, la recompensa del botín, valioso estímulo para pobres soldados semidesnudos que se jugaban el pellejo. ¿Cuál era el botín? Una china joven y servicial para entibiar el catre del milico, un poncho lujoso, unos objetos de platería mapuche.
El caso es que Avellaneda designó a Adolfo Alsina como su ministro de Guerra. En 1876, Alsina encargó una zanja de 500 kilómetros al ingeniero francés Alfredo Ebelot, y este la construyó con grandes costos y pesares, rodeando la zona agrícola aledaña a Buenos Aires, para que los indios no pudieran llevarse las haciendas hacia Chile, después de violar mujeres y degollar paisanos. Fue una táctica defensiva, que funcionó a medias. Pero desgastó a la indiada.
Al morir Alsina, fue designado Julio Argentino Roca, un general tucumano que había ganado su grado en el campo de batalla, a los 30 años. En 1879, este hombre pasó, por fin, a la ofensiva, con sus cinco ejércitos: una barrida mortal de la Pampa - Patagonia, con la consigna de arrojar a los "salvajes" a la cordillera. La idea no era exterminar a los indios, sino ocupar el Desierto. Ofrecerles una vida de trabajo, respetando la propiedad privada, la igualdad ante las leyes y la autoridad democrática. Obvio: fue una oferta a cañonazos, desde el caballo y con el remington amartillado.
No es casualidad que, después de esta rotunda demostración de poder militar, Chile haya reconocido por fin, en 1881, los derechos argentinos sobre la Patagonia. Con una potencia marítima del porte de Gran Bretaña, navegando cerca y observando atentamente la zona, quién sabe lo que hubiera sucedido en esas latitudes, a no ser por la energía de Roca. Tal vez, la Patagonia entera habría sufrido el mismo destino de las Islas Malvinas. Con un gobierno títere de supuesta filiación mapuche. Como el que todavía se alienta desde el Mapuce International Link, domiciliado en Bristol, Gran Bretaña.
En los ejércitos de Roca, como en los de Juan Manuel de Rosas, Facundo Quiroga, el Fraile José Félix Aldao y otros militares argentinos que combatieron al malón, se alistaron numerosos batallones de Indios Amigos, entre los cuales descollaron los caciques Coliqueo, Catriel y Painé. No se les pagó bien: esa es otra injusticia y otra historia. Después de la campaña victoriosa de 1979, nadie pensó en los indios como ciudadanos argentinos, sino como una rémora que debía "extinguirse dulcemente" (sic) mientras se olvidaban sus costumbres, su lengua y hasta el oscuro tono de su piel.
Recuérdese que Roca fue comisionado por el Congreso de la Nación para realizar aquella guerra interior, en procura de la integridad territorial, sin dejar feudos francos para los delitos contra la propiedad, igual a lo que ahora está haciendo Lula. La Campaña se financió por subscripción pública, y terminó en una fabulosa repartija de hectáreas que hizo exclamar al comandante Prado, autor de La Guerra al Malón: "Para contemplar este festín de especuladores, prestamistas y terratenientes, cuando todavía blanquean la tierra los huesos de los pobres milicos, mejor le hubiéramos dejado el campo libre a Valentín Sayhueque". El caso es que así nació la Argentina de las vacas y el trigo.
Roca logró salir de la defensiva y pasar al ataque: buscar a los criminales (eso eran los pampas para la mentalidad de la época) en sus refugios y terminar con la extorsión. Acabar con los pactos inmorales o acuerdos de maffias, que en nuestra historia han perdurado con el nombre de "pactos pampas".Es decir: intercambio extorsivo de bienes robados.
Gracias a la Conquista del Desierto, Julio Roca ganó una inmensa popularidad y fue elegido presidente de la Nación. Es el mandatario récord de la historia democrática, ya que fue votado dos veces, gobernando un total de 12 años, más que Perón y Menem. Para lograrlo, no necesitó modificar la Constitución. Sus hermanos Ataliva Roca y Rudecindo Roca, también héroes de la Conquista como Villegas, Vintter y Rauch, son recordados hoy, dando nombre a muchas calles, en las ricas ciudades del complejo agroindustrial pampeano, donde se cosechan millones de toneladas de soja, maíz, trigo y girasol.
El Presidente Roca estableció la Ley 1420, junto con Sarmiento, que entonces dirigía el Consejo Nacional de Educación: enseñanza universal, gratuita y laica para todos los niños, fueran hijos de indios, criollos o gringos. La Argentina fue el primer país del mundo en erradicar el analfabetismo, como recuerda muy oportunamente Mario Vargas Llosa. En lo sucesivo, todos fueron ciudadanos argentinos, sin títulos de nobleza, privilegios clericales, cacicazgos ni dominios feudales. Y fue, precisamente, por eso que millones de inmigrantes se afincaron en la Argentina, un reducto de orden, ley, igualdad y prosperidad. Roca creó el Registro Civil, otorgando al Estado Argentino el dominio sobre matrimonios, nacimientos y muertes, hasta entonces exclusivo de la Iglesia. Hubo un entredicho con el Vaticano, de resultas del cual Roca expulsó al influyente Nuncio Apostólico, Monseñor Mattera. Ese era el temperamento de la Argentina del Centenario.
Se inició con Roca un ciclo de progreso material alucinante: al cabo del período 1880-1930, la Argentina estaba entre las ocho naciones más ricas y promisorias del mundo. Como Brasil, ahora.
Esta es la foja de servicios de Julio Argentino Roca, un protagonista de la historia (no digamos prócer) que valdría la pena estudiar en el colegio. Personalmente, encuentro algunas semejanzas con el perfil de Lula da Silva.

Nota del autor: Si el lector lee, en alguna parte, furiosas desmentidas contra lo que aquí se relata, recuerde que la furia siempre es proporcional a la mendacidad del desmentidor. ¡No les crea! Tampoco me crea a mí. Busqué los libros, donde casi siempre está la verdad. Por ejemplo, La Conquista del Desierto , edición de la Academia Nacional de la Historia (2009) por Juan José Cresto, presidente de la Academia, y otros miembros de la misma. Existe una copiosa bibliografía con la firma de Estanislao Zeballos, el RP Meinrado Hux y también Jorge Rojas Lagarde, autor de Malones y Comercio de Hacienda con Chile. Deseo dedicar este sencillo artículo a los herederos de los bravos caciques argentinos, que han sobrevivido a esta historia tremenda: los Coliqueo, los Rodríguez Saa (descendientes del cacique ranquel Lanza Seca) los Epumer (tataranietos del gran jefe Epu-Gnerr, "Dos Zorros", hijo de Painé y hermano de Mariano Rosas) los numerosos Namuncurá, los Nahuelpán, y muchos otros exponentes de un auténtico linaje de la tierra. Evoco también a mis paisanos irlandeses, escoceses y galeses, que llenaron la Pampa de ovejas y dejaron su nombre a mil pueblos, ciudades, estaciones de tren y viejas familias argentinas: O´Donnell, O´Gorman, O´Brien, O´Malley, Donovan, Sullivan, Cavanagh, MacKinlay, MacAllister, MacIntach, Morgan, Lynch, Gahan, Borne, Brond, Ruddock, Roberts, Fahy, Moran, Hotton, Hughes, Casey, Peters, Campbell, Kelly, Brandsen, Cooke, Foulkes, Shanahan, Maguire, Magrane, Brown, Hudson, Carruthers, Wallace, Wilde, y otros mil gringos. Brindo con ellos, por un trabajo bien hecho.

lunes, 29 de noviembre de 2010

ENCUESTAS, REALIDADES Y ALGO MÁS.

Hace semanas que venimos escuchando y leyendo notas periodísticas sobre el cambio operado en Cristina que evidencia un modo más conciliador, alejado de las conocidas controversias, mientras explota a fondo el papel viuda como principal virtud.

Admito que puedo equivocarme, no obstante pareciera que estas informaciones intentan confundir a la ciudadanía.

La mayoría informa que si las encuestas que anticipan el resultado de las elecciones fueran hoy, la Presidente ganaría en primera vuelta con una ventaja de hasta por treinta puntos respecto a la medición del segundo.

Ocurre que las encuestas para ser consideradas confiables, requieren ser realizadas en el momento justo, a fin de permitir sacar conclusiones acertadas y coherentes.

Si se pregunta a la gente a quién votaría para presidente un año antes de la elección, la gente no está pensando en elegir presidente en este momento en que la inseguridad y la inflación son la preocupación de la gran mayoría.

Pareciera que con estas encuestas intentan instalar un tema para el cual todavía falta un año con el fin de tapar los grandes problemas de hoy en la Argentina que son: la inflación, la inseguridad y la corrupción que paradógicamente envuelve al gobierno nacional.

Entonces, lo que se diga hoy acerca de que Cristina ganaría en primera vuelta si las elecciones fueran relizadas ahora, no debe ser considerado como que así será lo que sucederá en octubre de 2011.

Esto sería similar a realizar una encuesta en un día de pleno sol y con treinta cinco grados de calor preguntando sobre cuantos ciudadanos usan sobretodo y paraguas. Más prudente y correcto sería hacer la encuesta en un día lluvioso y con baja temperatura para comprobar realmente cuánta gente usa paraguas y sobretodo.

La oposición no ha sido un legado de virtudes, no obstante el ensañamiento de algunos analistas en su contra llama a la dudar a la población y a contrario sensu acrecienta la imagen del gobierno que a mi criterio tiene la total responsabilidad en este presente donde la inflación, inseguridad y la corrupción por citar algunas de las desgracias por las que atraviesa la Argentina en estos momentos, están provocadas y desatendidas con yerros permanentes que incrementan las tragedias que nos golpean a todos los habitantes.

Cómo nunca se han violado los principios republicanos en democracia. Han casi anulado el principio de la independencia de los poderes e incluso se ha calificado al Congreso Nacional como una "Escribanía". A la pobre tarea de la Justicia también se la calificado como una dependencia del ejecutivo.

Al parecer ahora y aún con escándalos de corrupción que involucran al gobierno nacional las encuestas muestran que aumenta la imagen de la Presidente día a día y que la inflación, corrupción e inseguridad no la perjudican pero sí salpican a la de otros candidatos.

Se escucha decir que estas plagas afectan, por ejemplo, al gobernador Daniel Scioli pero no a Cristina Kirchner. Esto no tiene ninguna explicación racional y lógica entonces la justifican en la viudez de la Presidente, lo que no amerita mayor consideración dada la endeblez del argumento.

Los argentinos debemos tener en claro que con la inflación, los catorce millones de pobres no pueden acceder a una alimentación sana, curarse ni educarse y son rehenes de planes miserables que incluyen la obligación de ir a las marchas oficiales para apoyar el "Modelo".

Todos estamos en peligro con la inseguridad. Hablan de esto las muertes de los miles de argentinos víctimas de este flagelo. La corrupción y el clientelismo incentivan el analbetismo, las muertes de niños por desnutrición, hambre y tantos otros desastres que ocurren en la Argentina de hoy.

Esta situación, lamentable, no es responsabilidad de la oposición. Es responsabilidad de la actual gestión y, digan lo que digan las encuestas anticipadas y los pronósticos agoreros con respecto a los opositores, quien nos han llevado a la situación actual es el gobierno nacional y reconocer esto es un principio que permitirá inciar un período de recuperación de esta Argentina que llevará, haciendo todo correctamente, no menos de cincuenta años, si ejercemos una participación cívica, para que en el futuro con una correcta aplicación de las leyes se logre impedir que los gobernantes se vuelvan cada vez más ricos ignorando sus obligaciones hasta el punto en que estamos ahora luego de décadas desgraciadas que llevaron a la Argentina a un ostracismo y atraso inimaginable hace casi un siglo atrás.

Alejandro Olmedo Zumarán.

sábado, 27 de noviembre de 2010

LA PELEA DEL AÑO.

Tuvimos la suerte de ver la pelea entre el australiano Michael Katsidy y el mexicano Juan Manuel Márquez en el límite de los 60 y tantos kilogramos. No he visto en los últimos tiempos una pelea del nivel y la pegada de esta. El australiano se asemejaba al Rocky Balboa de la película 2, era imposible que dejara de avanzar y le pegaba a todo lo que se le ponía delante. Fue así como en el tercer round derribó contundentemente al mexicano Márquez que se levantó como pudo pero con la entereza de los grandes luchadores o figthers pudo sobrellevar el round hasta el final continuando con un concierto de golpes de manual.
A partir del cuarto lució recuperado el mexicano pero daba la impresión que es Aussy era imbatible o invencible. Pero esto no era una película ni la saga de Rocky y fue entonces que la realidad plasmada en el boxeo magistral de Juan Manuel Márquez hicieron que la humanidad de Katsidy fuera cediendo ante el valor y la técnica. En el noveno round un concierto memorable de golpes con una clase pocas veces vista aplicados al cuerpo y rostro de Katsidy obligaron al correcto arbitro a detener la pelea a pesar de que el australiano estaba de pie, pero no era justo ni racional permitir que siguiera recibiendo un castigo de tal magnitud.
Ganó por KOT en en noveno round el mexicano Juan Manuel Márquez o Marquéz como anunciara el tradicional Michael Buffer y ahora pretenden hacer una tercer pelea contra el filipino Manny Pacquiao o Floyd Maywheather y porqué no contra quien propinara a Paul Williams y que también comentamos en este blog, el KO del año, nos referimos al Argentino Sergio "Maravilla" Martinez.
Una nueva noche inolvidable de boxeo que nos alejó de la violencia que nos agobia día a día confirmada a través de secuestros, violaciones, robos violentos, tráfico de estupefacientes y asesinatos a los cuales no sabemos cómo enfrentar, erradicar y combatir ya que el Estado es ineficiente para proveernos de la seguridad mínima que en cualquier Estado normal debiera existir.
Alejandro Olmedo Zumarán.

viernes, 26 de noviembre de 2010

NADAL VS. BERDICH.

Ayer 25/11 en una comida con gente vinculada al tenis se tocaron muchos temas. De pronto arribamos al Master y a Rafael Nadal manifesté que a mi no me agradaba la forma en cómo festejaba los puntos que ganaba y que esto treinta años atrás hecho por Jimmy Connors era muy mal visto. Los tiempos cambian dijeron algunos. Otros expresaron que cuando habla es muy correcto y humilde y que su figura resalta valores como el apego a los entrenamientos su espíritu de lucha etc. Es cierto pero a mi modo de ver Nadal es un tenista profesional número 1 del mundo y su comportamiento y valores debería expresarlos en una cancha de tenis para trasmitirlos a los más jóvenes y que ansían llegar a ser tenistas profesionales. Yo no estoy de acuerdo con su forma de festejar los puntos que se parece más a una provocación al rival, aunque él no quiera provocarla desde su fuero íntimo, que un festejo y no lo disculpa la imagen que brinda en las entrevistas como un chico humilde que quiere seguir progresando, que todos sus rivales son de respeto y lo pueden vencer y que apunta solo a progresar. Creo que lo mejor sería como dije más arriba que sus festejos fueran más medidos y no tan circenses dando la impresión que desea molestar al rival luego de ganar un punto.
Hoy en el partido contra Tomas Berdich de República Checa hubo un momento donde se pudo ver a Nadal descontrolado. El score era 5/6 15/15 sacando el mallorquín. Un revés profundo del checo que parecía malo fue detenido por el español que en simultáneo levantaba el brazo pidiendo el desafío del ojo de halcón. Cuando se pasó la imagen pudo verse que la pelota había sido buena. El arbitro cantó 15/30 lo que provocó la ira de Nadal que gritaba: Carlos (refiriéndose al árbitro Carlos Bernardes) estás haciendo una barbaridad, lo que haces es una barbaridad, yo devolví la bola.
Es conocido por los tenistas y no hay dudas que quién detiene la pelota en un punto y pide la intervención del ojo de halcón, asume el riesgo de que si se equivoca pierde el punto. Nadal seguía discutiendo y pidiendo que se repitiera el punto.
¿Qué quiero decir con esto?
Qué el español debe comportarse correctamente en la cancha y no solo hacer declaraciones demagógicas que gustan al público y acepta el papel de jugador caballerezco en las declaraciones fuera de la cancha pero no ve estas actitudes que a mi criterio son las que definen qué clase de persona es el jugador, si justifica todo para llegar a la victoria o tiene límites por ejemplo la caballerosidad deportiva y el fair play.
El comportamiento de los jugadores tiene que considerarse por cómo es su actitud en la cancha y no solo por sus declaraciones a los medios.

Alejandro Olmedo Zumarán.

lunes, 22 de noviembre de 2010

TENIS INCIERTO.

Hace unos minutos terminó el partido entre Rafael Nadal, número 1 del mundo y Andy Roddick número 8.
Sigo insistiendo en que se está jugando mal al tenis y muchos no estarán de acuerdo, pero ayer vi el partido entre el escoces Andy Murray y Robin Soderling de Suecia y se vieron muchos errores de parte de ambos y una defensa muy efectiva del especulador escocés. Soderling se iba a la red muy mal y siempre llegaba muy forzado con tiros poco ofensivos lo que permitía a Murray a hacerlo volear y esta no es el fuerte de Soderling.
Hoy Nadal y Roddick fallaron mucho y cuando llegaron al tie-break se vio algo muy malo en cuanto a lo técnico. Roddick comenzó 0/1 luego sacó dos veces pero perdió un servicio y esto permitió a Nadal sacar 2 a 1 en el tie-break. En esos dos puntos el nebraskino jugo de fondo ante un temeroso Nadal que perdió sus dos saques.
¿Qué hizo Roddick en los dos puntos siguientes con su saque?
Subió a la red en los dos puntos con su segundo y por supuesto perdió los dos saques quedando 3/4 y Nadal ganó sus dos puntos siguientes colocándose 6/3. Roddick descontó con dos aces justo cuando ya estaba muy abajo en la muerte súbita, pero cuando necesito el primer saque no lo pudo conectar.
Ahora creo yo, que si uno gana dos puntos seguidos jugando desde el fondo logrando dos mini-quiebres lo que debiera haber hecho, es meter el primer saque en los dos puntos y ganar con ace o saques ganadores, esto sería lo ideal y la variante de máxima. Roddick no metió en los dos puntos el primer saque y subió a la red con segundo a jugarle al mejor defensor del mundo que es Nadal. Por qué hizo esto, no lo se ni entiendo, hasta uno de los comentaristas decía que no entendía esta táctica de Roddick que además no le había dado resultado sobre todo en los dos últimos sets. Los números finales confirman que Roddick ganó 17 de las 33 subidas a la red pero desde el 3/2 arriba en el tie-break hasta el final solo ganó dos subidas a la red y las que ganó fueron cuando ya estaba break abajo. Las subidas a la red en la forma que las hizo Roddick fueron realmente contraproducentes para él. Es lógico que con Nadal no se puede jugar de fondo pero menos se puede subir a la red con cualquier tiro y no voleando bien. Además hoy Rafa no estaba jugando bien y me parece que era el día para vencerlo, no se si ahora con este partido corregirá sus errores y para el próximo estará en mejor forma. Hoy el partido fue malo pero además se jugó muy mal al tenis y estos son los mejores del mundo.
Momentos de incertidumbre en este tenis actual, ya escribí sobre este tema luego de Roland Garros y al parecer el nivel no mejora.

Alejandro Olmedo Zumarán.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

CACHETAZO.

La mayoría del periodismo se mostró escandalizada ante el cachetazo de la diputada Graciela Camaño a un ex terrorista que intento derrocar gobiernos democráticos para instalar una dictadura de izquierda. Seguramente la diputada no propinó el cachetazo por los males que este ex-terrorista provocó a la Argentina. Mientras muchos miembros de la sociedad se preguntaban atónitos y sorprendidos por la reacción de Camaño que aplicó un cachetazo a quién formó parte de organizaciones terroristas y cometió atentados, ninguno de los valientes periodistas que hoy critican a Camaño ha preguntado a este sujeto por qué atentó con sus crímenes a la humanidad entera que es contra quien atenta el terrorismo del qué este hombre formó parte. Creo que la reacción de la diputada no es correcta pero que levanten la voz por haber estampado con la mano abierta el rostro de un malvado que puso en jaque a la Nación entera y hoy desde su banca insulta y agrede a opositores como hace tiempo lo hizo cuando Felipe Solá votó a favor de la derogación de la resolución 125 es demasiado. Seguramente de funcionar la justicia en este país este hombre desearía recibir un cachetazo porque la condena por sus crímenes de lesa humanidad sería muy grave y el cachetazo no sería nada.
Estamos viviendo momentos muy difíciles y luchando contra gente que incita a la violencia y no tiene límites y para peor no han abandonado los métodos violentos.´
Cómo indica Ayn Rand, "el derecho a la defensa propia es moral y parte del principio libertario de que nadie debe obtener un valor de otra persona usando la fuerza. Por ejemplo, el ladrón armado actúa en forma inmoral cuando busca obtener un valor-dinero-amenazando de muerte a su víctima. Pero la víctima no obtiene un valor al matar a su asaltante, por lo que actúa moralmente al defenderse. Ningún individuo o grupo tiene derecho a usar la fuerza contra uno. Si lo hacen, uno tiene derecho a defenderse contra quienes usan esa fuerza" ("Ni Parásito ni víctima: libre" pag. 196. Por Raúl Costales Dominguez, Ed. El grito Sagrado)
La diputada Camaño defendió el valor del honor familiar y el suyo, lo defendió ante el ataque de un ex-terrorista y ella no obtuvo ningún valor atacando a quien la ofendió porque defendió su honra y la de su familia y lo hizo en defensa propia ante el violentísimo ataque verbal de quién acostumbró a ofender los valores más trascendentes de la humanidad como por ejemplo el valor de la vida humana.
No hay que rasgarse las vestiduras por un cachetazo aplicado en forma tardía contra quién ofendió a la humanidad entera y a mi criterio todavía debe responder por dichas violaciones imprescriptibles.

Alejandro Olmedo Zumarán.

lunes, 8 de noviembre de 2010

TENIS.

Tuve la oportunidad de ver dos partidos del último Master 1000 del año que se juega en Paris en cancha cubierta.
El primero entre Feliciano López y Arnaud Clement ambos ya creciditos, sobre todo el último. López hizo 35 aces aproximadamente y ganó el primer set por 7/6 perdiendo luego 7/6 y 6/3 lo que indica que ganó nueve games sin que su rival toque la pelota pero perdió, lo que habla de que cometió una gran cantidad de errores, diría una infinidad. Fue muy pobre la tarea de ambos.
Pero luego vi el match entre Santiago Giraldo y el holandés Thimo de Baker gran sacador pero también muy irregular.
El match fue ganado por el colombiano Giraldo por 6/7 6/4 y 7/5. Fue un concierto de errores en mayor parte por el holandes que realmente llama la atención que esté entre los cincuenta mejores. Los miedos, los errores y las malas decisiones de ambos fueron llamativas. Juegan muy bien y son jugadores que están entre los mejores cien del mundo pero esto no significa que no se pueda hacer una crítica. Estimamos que el tenis actual está perdiendo nivel, el de mujeres atraviesa un momento muy complicado pero en el de hombres comienza a percibirse cierta decadencia en cuanto a la técnica, no por el físico que es muy trabajado por los tenistas actuales y su rendimiento es superlativo pero en lo que se refiere al juego, la táctica, la estrategia y la técnica se ven muchas fallas y una involución creciente.
Se ven muchos jugadores que entra entre los cincuenta y hasta los cuarenta cuyo nivel es bajo y al poco tiempo vuelven a un puesto más arriba de los 120.
Fuimos testigos de cómo David Nalbandian entrenando poco pudo ubicarse entre los 30 primeros del mundo, y Juan Mónaco luego de que la mayor parte del año no tuvo buenas actuaciones aprovechó la oportunidad en el Master 1000 de Shangay donde ya muchos de los mejores están muy cansados y no juegan en su mejor nivel.
No digo que pueda ocurrir lo que sucede en el tenis femenino pero de seguir así el tenis masculino entrará en un capítulo negativo. Hemos visto también en muchos torneos que pasan por la televisión las tribunas vacías o con muchos blancos. Esto no es casual, ya este año en la Copa Telmex los asistentes fueron muchos menos que los años anteriores llegando a ser el que registró menos espectadores.
Algo hay que hacer y urge que los responsables lo hagan, calendarios menos exigentes, Copa Davis cada dos años o cuatro, menos obligaciones para los jugadores en cuanto a la cantidad de torneos en que deben participar, no se pero algo hay qué hacer.
Alejandro Olmedo Zumarán.