martes, 25 de mayo de 2010

"TRANSPORTE PÚBLICO GRATIS PARA EL BICENTENARIO"

Si algo le faltaba a este festejo del bicentenario para parecer más semejante a un país bananero, era la decisión de que los usuarios de transporte público lo hagamos gratuitamente el día 25 de mayo.
Yo trabajé como cualquier otro día. A las 7 hs.de la mañana tomé mi colectivo y fui a mi destino laboral. No conocía la medida de la "Generala González".
Luego de finalizar mi tarea laboral caminé hasta la parada situada en Luia M. Campos y Federico Lacroze. Esperé muchos minutos y no pasaba ningún colectivo. Raro porque a las 7 hs. habían más transportes públicos. De pronto llegó un móvil y venía repleto de pasajeros y decidí no tomarlo. Pasaron muchos minutos y una persona que estaba en la parada me dijo que a partir de las once de la mañana el transporte era gratis para ir a los festejos del bicentenario. Inmediatamente me pregunté qué tenía que ver con los Festejos del Bicentenario la línea que yo tomaba ya que pasaba muy lejos de la Plaza de Mayo, del Congreso y de cualquier lugar donde se festejara algo.
Por supuesto que en seguida advertí el por qué de la falta de móviles. Al tener que trabajar en forma gratuita, no salieron y pusieron seguramente una dotación mínima aún para un día feriado.
Fue una odisea subir al colectivo, el conductor me dijo: Pase Señor estamos de liquidación, hoy no paga nadie, pero vaya para atrás porque esto es un desastre y va a subir mucha gente. Así fue, la gente se subía cómo podía. Un pasajero le dijo a su pareja, con razón esto está tan mal, es preferible pagar dos pesos y no viajar así. A mi lado tenía una pareja de jóvenes tirados en el piso con las piernas enfrentadas y casi apretados como sardinas, ambos estaban vestidos como lo hacen esas organizaciones inentendibles, con el mismo corte de pelo, ropa de un color determinado etc. Muy flacos, parecía que discutían, no estaban bien, quizá un poco del polvo blanco o un paco estaba afectando a esta pareja. A mi otro lado, un muchacho que enviaba mensajes constantemente y recibía la respuesta con un sonido que era muy desagradable además de fuerte. Durante los veinticinco minutos del viaje habrá sonado su celular como catorce veces con su insoportable timbre. Yo miraba hacia un lado a la pareja tirada en el piso roñoso que discutiá en voz baja, a mi otro lado tenía al joven con el celular sonando cada medio minuto, el colectivo lleno, la gente subía por la puerta de adelante y también por la del medio. Era realmente insoportable. Mi paciencia se agotaba, cuando sonó por vigésima vez el teléfono del joven, le pedí que bajara el sonido. Me preguntó si me molestaba y le dije que si lo hacía cada treinta segundos me molestaba, no para el caso que enviara mensajes por necesidad, en realidad este intelectual estaba bobeando vaya a saber con quien, seguro que con una mujer no, porque por su cara, ninguna mujer podria interesarce por algo así, aunque la cosa está tan rara que las mujeres de hoy, ven lindo a Nk que es más feo que el demonio de tasmania.
Llegaba a mi destino y me preguntaba cómo haría para bajar ya que la gente, subía por la puerta de descenso y por supuesto como buenos argentinos no les preocupaba que alguien quisiera descender. Tomé coraje y con mis bolsos al hombro puse el pecho, empujé a algún usuario y antes que alguien pudiera subir salté a la calle, cayendo casi bien si no fuera porque me doblé el pie izquierdo, poco importaba esta torcerdura, porque había podido salir sano y salvo del transporte público subsidiado por el Estado Nacional y que en esta ocasión lo había tomado gratis, aunque casi pierdo la pierna o quizá si en mi lugar hubiera estado otra persona más mayor hubiera perdido la vida.
Gracias a Dios los Festejos del Bicentenario van finalizando y mañana podremos tomar los colectivos tan destartalados como siempre vienen, con sus conductores tan desaprensivos y violando las normas de tránsito como siempre lo hacen pero viajando más seguros que hoy que lo hicimos gratuitamente para poder "Festejar el Bicentenario"
Menos mal que estos festejos se hacen cada cien años.
¡Feliz Bicentenario Argentina y desde ya estoy feliz porque en el próximo seguro que mi vida no correrá peligro.

Alejandro Olmedo Zumarán.

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